Mostrando entradas con la etiqueta FOTOGRAFÍA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FOTOGRAFÍA. Mostrar todas las entradas
La caída de Steve McCurry


La historia ha estado circulando los últimos días en la web. Steve McCurry, el legendario fotógrafo de las a su vez legendarias National Geographic y Magnum ha sido sorprendido utilizando de manera artera la manipulación digital en algunas de sus imágenes.
El fotógrafo italiano Paolo Viglione fue a una exposición de McCurry en Italia y posteó en su blog su sorpresa al ver la siguiente imagen en la muestra.
Schermata-2016-04-23-alle-21.20.06
Schermata-2016-04-23-alle-21.20.41

La imagen fue rápidamente retirada de la página oficial de McCurry, pero otras personas se dieron a la tarea de buscar más casos en los archivos del fotógrafo y encontraron al menos las dos imágenes siguientes:
BANGLADESH-10006
BANGLADESH-10006_1-800x533
6a00df351e888f883401bb08fc2a1a970d-800wi6a00df351e888f883401b8d1e2646b970c-800wi

La página PetaPixel contactó con McCurry y el fotógrafo respondió con varios párrafos en los que primero menciona su gran carrera y concluye como lo haría una político en una situación de crisis: “se han cometido errores y la persona responsable de ellos ya no trabaja con nosotros”.
La justificación de McCurry es que él, como corresponde a un fotógrafo célebre, está siempre viajando y no puede supervisar personalmente las impresiones finales de sus fotos. Es un argumento falaz. Es normal que los fotógrafos famosos tengan un equipo de editores que procesan e imprimen sus imágenes, pero ningún miembro de un equipo manipularía de esa manera las fotografías si no fuera una práctica aceptada por el jefe.
Este pequeño escándalo podría parecer banal para un espectador ajeno al mundo de la fotografía de autor (que sigue siendo, pese a todo, un ámbito minoritario) ¿no es acaso la manipulación digital una práctica comúnmente aceptada? ¿no se da por hecho que casi todos los fotógrafos la practican, con mayor o menor acierto?
Pero es que el fotógrafo en cuestión no es cualquier fotógrafo. Steve McCurry saltó a la fama en 1979, en un mundo en el que todavía existía la Guerra Fría y los rebeldes musulmanes en Afganistán tenían el apoyo de Estados Unidos para luchar contra la invasión de la Unión Soviética. Fue el primer fotógrafo que logró entrar y enviar sus fotos a occidente, convirtiéndose de inmediato en estrella de los diarios y revistas internacionales.
Desde entonces trabajó siempre en los países asiáticos para la revista National Geographic, y hace algunos años entró también a Magnum, la agencia que fundara Henri Cartier-Bresson tras la Segunda Guerra Mundial. Es también, y sobre todo, el autor del retrato de la niña afgana que se usó en la portada de National Geographic en junio de 1985, una de las fotografías icónicas del pasado siglo.
1223821347382_f
McCurry es, por lo tanto, uno de los representantes más famosos de la fotografía documental en el siglo XX. Miembro de una prestigiosa cofradía cuyo código implícito de trabajo era esperar “el momento decisivo”, no dirigir a las personas fotografiadas, no mover nada en la escena y jamás manipular una imagen en postproducción, en suma: una representación fiel de la realidad. Este dogma de la fotografía como un testigo fiel fue lo que le confirió enorme prestigio a fotoperiodistas y documentalistas. En contra, fotógrafos como Joan Fontcuberta y Pedro Meyerargumentaron con su obra y sus escritos que la fotografía siempre miente, que es siempre ficción, representación subjetiva y tendenciosa de una realidad parcial.
Hace apenas unas semanas, el prestigioso crítico del New York Times, Teju Cole acababa de publicar un duro análisis sobre la fotografía de McCurry, llamándola “asombrosamente aburrida”. Al analizar el último libro del fotógrafo, India (un compendio de sus fotos tomadas en ese país entre 1984 y 2014) Cole argumenta que sus imágenes se ajustan al cliché de una India intemporal (festivales Hindu, hombres en turbante, mujeres en saris, monjes, grandes barbas, largos bigotes, personas en canoas rudimentarias en paisajes dramáticos) dejando de lado la compleja realidad contemporánea que ofrece ese país. Son imágenes, dice el crítico, que buscan obtener una respuesta convencional en el espectador, imágenes disfrazadas de arte (la iluminación, la composición, los colores fuertes) que en realidad habitan el lenguaje de la publicidad. Incluso llega a compararlo con el vídeo de Coldplay, Hymn for the weekend: “Es como una versión en vivo de la visión de Steve McCurry: palomas, hombres sagrados, niños pintados, incienso. Casi nada en el vídeo se refiere a la verdadera contemporaneidad de los indios. Parecen haber sido puestos ahí como un fondo colorido para las fantasías de los visitantes occidentales” (es el mismo tipo de imágenes que tanto se ha hecho y se sigue haciendo de México).
El título del artículo de Cole, A Too-Perfect Picture (Una imagen demasiado perfecta) ha resultado ser premonitorio. Ahora sabemos que McCurry ha recurrido a la manipulación (no sabemos desde cuándo ni cuánto) para obtener sus coloridas idealizaciones de Asia.
No hay nada de malo en la manipulación fotográfica, siempre y cuando se presente como tal y no quiera hacerse pasar por otra cosa. Fotógrafos como David Lachapelle o Annie Leibovitz basan su trabajo en ella, sin engañar a nadie. El problema ético viene cuando todo tu prestigio fotográfico se basa en hacer foto documental directa y usas la manipulación a escondidas para mejorar tomas que no te salieron tan bien. A eso sólo se le puede llamar trampa.
La caída de Steve McCurry es también un golpe a los ideales y dogmas de la fotografía documental, y a la visión del mundo que las grandes revistas y agencias impusieron durante la mayor parte del siglo XX en sus audiencias. Es también una muy buena oportunidad para reflexionar sobre los mecanismos de la representación fotográfica y los dogmas y supuestos que usamos al realizar nuestro trabajo o analizar el de otros. La fotografía es un cuestionamiento permanente.


7 tips para invertir en arte emergente


Alfredo Ginocchio. (Foto: cortesía de ARTEYPESO).
Alfredo Ginocchio. (Foto: cortesía de ARTEYPESO).

Con un presupuesto de 20,000 pesos podemos adquirir obra de un artista joven y sacarla en unos años al mercado multiplicando su valor. El arte no es más arriesgado que la bolsa, puede ser una práctica económica rentable si se cuenta con las herramientas adecuadas.


Hablamos con varios profesionales del sector para responder a las siguientes preguntas: ¿Cómo hacer una buena inversión? ¿Cómo convertirse en coleccionista? ¿Cómo valorar una obra de arte?
Alfredo Ginocchio, con más de 25 años de experiencia en el mundo del arte, dirige desde 2008 la galería que lleva su nombre. Su objetivo principal ha sido la promoción de artistas mexicanos y latinoamericanos. Desde 2013 dibuja una nueva línea que apoya a artistas más jóvenes y contemporáneos. Esta iniciativa se cristaliza con exposiciones como la de Ramsés Olaya, artista mexicano de 30 años con una propuesta rompedora.
Mayra Nakatani es consultora de arte y directora de Lugar_0, un fondo de inversión que tiene como función asegurar a los inversionistas los mayores rendimientos y promover la venta y difusión de las obras de arte a través de estrategias de colaboración. Ha participado en la muestra individual del artista mexicano Ramsés Olaya con la Galería Alfredo Ginocchio.
Beatriz Jiménez, directora general de All Around Art, agencia de asesoría en arte y gestión cultural. Su objetivo es permitirnos identificar objetivos de compra alrededor del mundo. Con su labor de gestión cultural participa en exposiciones como Una colisión de ideas radicales en el Museo Británico de Arte Americano, en Ciudad de México, que nos permite acercarnos a propuestas que no están en la agenda de las galerías nacionales.
Ryan Estep1
*Obra de Ryan Estep
Resumimos los principales consejos de estos tres expertos:
1. Ver
Lo primero es ver. Hay que ser consciente de lo que nos gusta y no dejarse apabullar, nos aconseja Ginocchio. “Lo importante es que se genere un interés. Esto es un trabajo de grupo. Una casa sin arte es como una casa sin espíritu”.
2. Galerías, Ferias y Pop-up shows
Las ferias de arte, tanto nacionales como internacionales, y las exposiciones son plataformas que nos permiten acercarnos al arte y ver lo que está pasando en el mercado. Zona MACO llegaba en 2014 a su undécima edición. Ha crecido de forma espectacular desde sus inicios en Monterrey. “Es la caja de resonancia del arte latinoamericano”, revela Ginocchio.
3. Informarse y no dejarse llevar por modas pasajeras
El coleccionismo va bien acompañado de un aprendizaje constante. Como especialista en el tema, Beatriz Jiménez recomienda informarnos y exponernos al arte. Nadie sale perjudicado de un coleccionismo informado y se evita la típica respuesta: “Esto podría haberlo pintado un niño de cinco años”.
4. El discurso
Tenemos que preguntarnos por qué es interesante esa obra. Los coleccionistas buscan artistas que marquen tendencia y tengan una posición estratégica. Si queremos invertir en arte emergente que se revalorice tenemos que tener en cuenta la trayectoria del artista y las galerías que apoyan su propuesta. También debemos tomar en cuenta la proyección de futuro y próximas exposiciones del autor.
5. Saber lo que se quiere
Como resultado de exponerse al arte y de informarse se van descubriendo los gustos personales de cada uno y lo que nos atrae. El arte es una energía. El arte es contacto. Como nos dice Mayra Nakatani, “al final lo que tenemos es una pieza de arte que podemos disfrutar”.
6. Pensar en una inversión a futuro
El coleccionismo es también una inversión. Desde el punto de vista financiero, el arte lleva una década siendo una de las prácticas económicas con más rentabilidad, nos aseguran desde Lugar_0.
7. Interesarse por los artistas jóvenes
Las obras de los artistas más jóvenes son las que más proyección pueden tener. Un artista suele tener el pico de producción entre los 30 y los 40 años. “Podemos ver a personajes como Isaac Brest –de 27 años–, que a pesar de su corta edad ya se encuentra muy bien posicionado en el mercado”, nos comenta Jiménez.
Ryan Conrad Sawer_blog1

Muerte a la regla de los tercios. Demostración con los World Press Photo


Segundo post en el blog y ya me atrevo a matar cosas. Y no es una cosa cualquiera, es la bendita regla de los tercios, la base misma de cualquier fotografía bien compuesta, el culmen compositivo de cualquiera al que le guste hacer fotos. O eso nos han hecho creer.
Lo admito, yo también tuve mi romance con la regla de los tercios
Cuando estaba estudiando fotografía y me la presentaron, vi en ella la solución a todos mis males, a mis indecisiones encuadrando. Tu pon lo que quieras destacar en uno de estos cuatro puntos, y listo, me decían. Fotón al canto. Así de sencillo, así de mágico.
Tenía que haber desconfiado en ese momento. Las cosas nunca son tan sencillas.
Pero me decían que la regla de los tercios estaba respaldada por la proporción áurea, la que usaban los griegos en su arquitectura perfectamente compuesta, y uno se fía de las cosas que hacían estos tipos, muy listos ellos, no como tú, simple aprendiz de fotógrafo al que le cuesta saber que número f tiene que poner en la cámara.
¡Como para liarme también con la composición!
Eso suena muy complicado, mejor copiar lo que me dicen que está bien y no complicarse más. Total, ¿para qué perder el tiempo pensando cuando puedes copiar?
Pensaba que si la cámara puede exponer correctamente, enfocar y hace mil historias más muy complicadas, eso de encuadrar no podía ser para tanto.
Así que seguí a rajatabla las dichosas líneas en los tercios y los puntos mágicos de intersección, cual mandamiento fotográfico inamovible.
Pero algo no funcionaba
Todas las fotos me parecían iguales. Estáticas, aburridas.
Veía fotos de autores prestigiosos y me gustaban las que marcaban las diagonales de la imagen, las que no tenían nada importante en los “puntos mágicos”, las que a primera vista no cumplían ninguna línea de la dichosa regla, y las que, oh sacrilegio, ¡centraban el motivo justo en el medio! 
Será que eso es lo que llaman romper las reglas.
Entonces, si es tan maravillosa la regla de los tercios, ¿por qué se rompe? Las reglas están para seguirlas, por tu bien, no para andar rompiéndolas a diestro y siniestro.
Así que me puse a estudiar composición para llegar al fondo del misterio, ya que esta es la única forma que conozco de entender algo: conocer muy bien el tema para encontrar la explicación a por qué las cosas se hacen así.
Lo que aprendí fue que la mal llamada regla de los tercios no es ninguna regla ni fórmula maravillosa, tan sólo es una de tantas proporciones agradables a nuestro modo de ver. Al igual que lo es la simetría (50/50), la proporción áurea, la simetría dinámica, la proporción cordobesa, la proporción de pareto, etc…
Una proporción es una relación matemática que cumple ciertas características buscadas por el creador
Por ejemplo, en la proporción áurea, el todo es el conjunto de sus partes, ni más ni menos, exacto (A+B+C = total), creando una sensación de estabilidad y buen hacer que tanto gustaba a los griegos.
Perfecto, todo cuadra. Por eso el Partenón de Grecia encaja perfectamente, nuestras hojas de papel encajan perfectamente, y los edificios bien diseñados tienen un aspecto agradable, de que todo está en su sitio.
Hay veces (muchas) en que queremos buscar un equilibrio, pero parece que en fotografía sólo podemos usar los tercios, con todas las opciones que hay a nuestro alcance. Así a ojo de buen cubero, más o menos hay infinitas. Proporción arriba, proporción abajo.
Los problemas llegan cuando igual no queremos que todo esté estable y en su sitio, o cuando pensamos que “el todo es mayor que la suma de sus partes” (la base del movimiento de la Gestalt).
Entonces, ¿dónde se queda la proporción áurea, que decía que la suma de sus partes hacen el todo?
Pues ahí es donde entramos nosotros como fotógrafos, como creadores, y tenemos que decidir qué queremos contar con nuestras fotografías y cómo queremos contarlo. Esto requiere mucho estudio, mucha práctica, pero sobre todo, pensar cuál es el mensaje.
  • ¿Queremos que todo encaje? Perfecto, usamos una proporción estable, que nos facilite que nuestro mensaje se entienda y la usamos.
  • ¿Que buscamos crear otra sensación? Pues entonces tenemos que saber que proporciones hay, ver cuál nos interesa, y aplicarla para que nuestro mensaje sea fácil de entender, tanto por los que saben de fotografía como por los que no (esto no se hace en una tarde 😉
Para demostrar que no se me ha ido la pinza por la tangente (¿será otra proporción? ;), voy ademostrarlo sobreponiendo la maldita “regla de los tercios” en fotografías irrefutablemente buenas y actuales.
Las 12 últimas ganadoras de los World Press Photo son fotografías que cumplen estos requisitos, así que vamos a comprobar si se ajustan o no a esta mal llamada “regla de los tercios”:
2016, por Warren Richardson
2016, por Warren Richardson
Sobrecogedora fotografía donde lo más importante está justo en el centro. Apenas sigue las líneas de los tercios.


2015, por Mads Nissen
Una escena muy pictórica donde no hay nada en los “puntos mágicos” y tan sólo el ojo del chico de arriba está en el eje inferior. Según la “regla de los tercios” es una fotografía mal compuesta.

2014, por John Stanmeyer
2014, por John Stanmeyer
Buscando cobertura desesperadamente, también buscamos que algo encaje con nuestras líneas maravillosas. Apenas un brazo y un par de pantallas de móvil están en su sitio, habiendo muchos otros elementos muy importantes alejados de ellas.

2013, por Paul Hansen
2013, por Paul Hansen
Aquí casi nada encaja, ni la cruenta escena representada ni su cercanía con las líneas.

2012, por Samuel Aranda
2012, por Samuel Aranda
Según la “regla de los tercios”, lo más importante en esta fotografía es la oreja del chico. Para mí, lo importante es cómo se abrazan y las manos de la mujer. No sé que piensas tú, cuéntamelo en los comentarios.

2011, por Jodi Bieber
2011, por Jodi Bieber
Retrato devastador de prácticas inhumanas que siguen ocurriendo en el mundo. El velo sigue la línea del tercio izquierdo, pero lo importante de la fotografía, que es la mujer y su rostro, no están en ningún “punto mágico”.

2010, por Pietro Masturzo
2010, por Pietro Masturzo
De nuevo, lo importante vuelve a estar en el centro, siendo las líneas y los “puntos mágicos” sitios sin interés ninguno.

2009, por Anthony Suau
2009, por Anthony Suau
¡Otra fotografía mal compuesta! (según la regla de los tercios). Aquí lo importante es el policía en esa casa hecha un desastre, y de nuevo, nada se ajusta a las líneas ni a los “puntos mágicos”.

2008, por Tim Hetherington
2008, por Tim Hetherington
Yo ya estoy un poco como este pobre soldado, mareado de que nada se ajuste a las líneas ni a los puntos mágicos. ¿Qué me pasa, doctor?

2007, por Spencer Platt
2007, por Spencer Platt
Contrastes del mundo que diría cualquiera. Otra vez, las líneas no nos valen de mucho, tan sólo la del eje inferior sirve un poco de guía.

2006, por Finbarr O'Reilly
2006, por Finbarr O’Reilly
Nada encaja y todo está en su sitio, compositivamente hablando. No se a ti, pero a mí esta fotografía me parece que está perfecta así, sin acercarse a ningún punto mágico y apenas siguiendo las líneas de los tercios.

2005, por Arko Datta
2005, por Arko Datta
Última fotografía, y otra más que no se ajusta apenas a los tercios. Puedes buscarle tres pies al gato diciendo que aquí lo importante es la espalda de la mujer, pero a mí me parece que lo realmente importante son sus manos y ese brazo.

¡Oh sorpresa! de 12 fotografías irrefutablemente buenas en todos los sentidos, ninguna se ajusta a la “regla de los tercios”.
Alguna parece que la quiere seguir, pero su motivo principal se aleja mucho de las dichosas líneas y los “puntos mágicos” de la regla de los tercios..
Creo que así queda demostrado que la proporción de los tercios tan sólo es una forma armónica de equilibrar los elementos en una fotografía, y para mí, posiblemente sea de los más aburridos que hay, de tan estático que es.
Así que vamos a dejarnos de seguir reglas estúpidas, de aprendernos las cosas de memoria porque las vemos escritas en cualquier sitio, y a razonar cómo queremos equilibrar los elementos de nuestras fotografías según nuestras intenciones.
O desequilibrarlos, que también se puede 😉

Fuente: http://fotografodeviajes.es/muerte-regla-tercios/
Sebastião Salgado: las imágenes también matan

Un fotógrafo también dispara a matar, quizá no balas pero sí verdades y, a veces, esas duelen más. Ser fotógrafo es estar al acecho de la presa. Un día el obturador se convirtió en el gatillo que no deja escapar el tiempo, los cambios o a la sociedad; por eso una imagen vale más que mil palabras… porque ellas no engañan, aprisionan y no dejan espacio para ocultar las verdades de la vida.

sal1

Sebastião Salgado es un francotirador de la imagen y eligió la cámara como arma para mostrar al mundo las situaciones de vida en países pobres. Las imágenes de Salgado dicen tanto que fue acusado, por periodistas del New York Times, de utilizar de manera cínica y comercial la miseria humana.

12_21

El trabajo del brasileño se caracteriza por imágenes en blanco y negro, con altos contrastes. Economista de profesión, Salgado comenzó su carrera como fotógrafo en la agencia Gamma, con sede en París, pero en 1994, después de unirse a Magnum Photos, formó su propia agencia: Amazonas Images, en la que presenta su trabajo como fotografía sociodocumental. En sus imágenes, la documentación del trabajo de personas en países subdesarrollados o en situación de pobreza son una constante.

Sebastiao-Salgado-Apocalypse-in-Oil-1991-692x1024
En 2004, Sebastião inició el proyecto: Genesis, una serie de fotografías que muestra la cara “manchada” de la naturaleza y la humanidad, una cara sucia de injusticia y trabajo interminable. Estas imágenes pertenecen a paisajes industriales y de la vida salvaje, así como de las comunidades que viven de acuerdo con sus tradiciones y culturas ancestrales. Su trabajo en esta serie se concibe como el camino en el que la humanidad se redescubre con la naturaleza.

tumblr_liq5p1ZFhX1qzfye6o1_1280-1024x687
Junto a su esposa, Sebastião creó el Instituto Terra que está dedicado a la reforestación de una parte del bosque de Brasil, en éste, además de la conservación forestal, se da educación ambiental para no cometer los errores del pasado en materia ecológica.

Tigray, Ethiopia, 1985
Sebastião tiene siete libros de fotografías publicados: Éxodos, Terra, La mina de oro de Serra Pelada, La Mano del Hombre, Otras Américas, Sahel: l’Homme en Détresse y Les Hmongs; en cada uno de ellos, Salgado llena las hojas en blanco con fotografías que siempre dejan algo qué decir, a pesar de no tener armas para revocar lo que las imágenes muestran. 
Por qué una Fan Page y no un Perfil en Facebook

Cómo Crear un Portafolio Profesional

¿Estás tratando de asegurar tu lugar en una escuela de arte, buscar un trabajo relacionado con arte o que exhiban tus piezas en una galería? Aprende cómo crear un portafolio profesional.

Una parte importante de promocionarte a ti mismo como artista incluirá compilar un portafolio profesional de tu trabajo. Bien sea que estés tratando de asegurar tu lugar en una escuela de arte, que estés buscando un trabajo relacionado con arte, o que estés tratando de obtener una exhibición en una galería, la calidad y efectividad de tu portafolio puede hacer toda la diferencia entre tu éxito o tu fracaso. Considerando cómo es la competencia actualmente en todas las áreas del mundo del arte, será difícil llamar la atención sin un portafolio atractivo.


Ines Miguens en su Estudio
Ines Miguens en su Estudio


Establecer el Estándar

Tu portafolio no solo representa tu trabajo, sino también el tipo de artista que eres tú. Quieres que la galería u organización sepa que, como artista, eres profesional, meticuloso y que es fácil trabajar contigo. Los mejores portafolios son aquellos que son fáciles de ver mientras que además son suficientemente atractivos visualmente como para captar interés hacia tu trabajo.
Algunas galerías y organizaciones prefieren recibir portafolios virtuales, mientras que otras insisten en recibir uno en físico. Hemos escrito esta guía sobre cómo crear un portafolio exitoso para asegurarte de que tu arte llame la atención.

Guía de Información Privilegiada para Crear un Portafolio Profesional

Tu portafolio representa tu mejor y a veces única oportunidad de dar una impresión duradera en los propietarios de las galerías y aquellas personas quienes podrían invertir en tu arte. Por lo tanto, es necesario que tu portafolio demuestre profesionalismo, que sea accesible, presente toda la información relevante de manera conveniente para el lector/espectador. Los tres enfoques principales en un portafolio profesional deben ser: formato, contenido y conveniencia.
portfolio1
Estos son los componentes principales que debería incluir tu portafolio profesional:
  • Una carpeta con apariencia profesional: Elige una carpeta que mantenga el contenido de tu portafolio en orden y que haga que sea sencillo para el representante de la galería revisar su contenido. Si mantienes todo bien organizado, también te asegurarás de que nada se pierda.
  • Una carta de presentación convincente: Tu carta de presentación dará una introducción a ti y a tu arte al representante de la galería, así que debe estar escrita de manera que llame la atención y ayude a que tu portafolio se destaque. Si bien no es necesario que la carta sea larga, sí debe dar una introducción sobre quién eres, qué haces y por qué estás contactando a la galería. (Recuerda personalizar la carta para dirigirte a cada galería a la que trates de contactar individualmente.)
  • Una declaración artística convincente: La tendencia es escribir esta declaración en primera persona y mantenerla personal. En la declaración artística, debes explicar el significado detrás de tus obras, tu proceso artístico, y por qué creas las piezas que creas. Asegúrate de que tu declaración sea concisa (la pauta general es que tenga 500 palabras o menos).
  • Tu Biografía: En contraste, la biografía debe ser más formal que la declaración artística y debe estar escrita en tercera persona. Debe abordar tu historia como artista de manera breve, incluyendo dónde estudiaste, cuáles han sido tus exhibiciones formales y otros detalles pertinentes.
  • Una lista de tus obras y precios actualizados: Tu portafolio debe contener una página con una lista de los títulos, medios y dimensiones de cualquier obra que aparezca en el portafolio. Cada obra en la lista debe incluir además su precio.
  • Fotos de Buena calidad de tus obras recientes : Obviamente, esta es la parte más importante, bien sea que tu portafolio sea físico, un disco con imágenes, o un enlace a un sitio web o portafolio digital en línea. Estas fotografías son la introducción visual principal a tu obra, así que asegúrate de que las fotografías sean de la mejor calidad posible.
  • Un currículo profesional: Si bien este documento debe tener un estilo similar al de un currículo tradicional, debe enfocarse principalmente en tus logros artísticos. Esto incluye premios, publicaciones, exhibiciones más importantes (individuales y grupales), y representaciones pasadas de galerías.
  • Un sobre con dirección propia y papelería que haga juego: Este es un toque agradable que puedes incluir en la parte posterior del portafolio, pues facilita al representante de la galería contactarte y devolverte tu portafolio si se ofrecen a hacer esto.
Portafolio en Formatos Alternativos
Aunque el portafolio de tapa dura antes descrito es el formato preferido para los portafolios artísticos, también existen otras opciones que debes tomar en consideración si las galerías en las que estás interesado las utilizan. Estas son algunas opciones populares.
Un CD de imágenes: En cuanto a conveniencia, un CD de portafolio ofrece muchos beneficios, pues es económico (puedes quemar docenas de CDs por solo unos pocos dólares) y es fácil y módico enviarlos por correo. El aspecto negativo de este formato es que resulta fácil para los representantes de la galería ignorar estos CDs, pues deberían dejar de hacer lo que están haciendo y cargar el CD en el computador (mientras que con un portafolio en físico solo hace falta abrirlo y hojearlo).
Un Libro de Fotos Digital: Una alternative a compilar un portafolio encuadernado es organizer un document en línea y luego imprimirlo como libro. Un libro de fotografías representará bien tu trabajo y el nivel de profesionalismo que transmite es exepcional. El aspecto negativo de este formato es que deberá ser diagramado e imprimirse de vuelta al momento de actualizarlo, y que no es muy económico reproducirlo.

Cómo Hacer que tu Portafolio Profesional se Destaquerevisión de portafolio

Una vez que tu portafolio esté en manos de la galería, el empleador, o el personal de la escuela de arte, querrás que sea lo suficientemente llamativo como para que capture su atención inmediatamente. Lo más probable es que tu portafolio será parte de un montón, así que querrás que su efecto general sea tan impresionante y profesional como sea posible.
  • Elige Tus Mejores Obras para Presentar: Elige piezas seleccionadas específicamente para la galería o institución a la cual estás enviando tu trabajo, y asegúrate de que estas demuestren la calidad de tu trabajo, tu dominio de los elementos técnicos, visión creativa, y el rango de tus habilidades. Para mayor impacto, usa únicamente la cantidad de páginas necesarias para demostrar la calidad y el rango de tu talento. Ubica tus mejores obras en las primeras y últimas páginas para maximizar su visibilidad, y agrúpalas de acuerdo a tema y a contenido.
  • Presta atención a las imágenes. Si la calidad de tus fotografías no es buena o están desenfocadas, esto hará que tus obras luzcan mal y que tú parezcas poco profesional. Si no tienes grandes habilidades para la fotografía, vale la pena invertir en un fotógrafo profesional que capture las imágenes por ti.
  • Incluye una Breve Carta de Introducción: Para demostrar tu grado de profesionalismo, comienza tu portafolio con una nota breve presentándote a ti y a tu obra, y agradeciendo al espectador por tomarse tiempo para ver tus imágenes y documentos.
  • Determina el Formato de Presentación que Servirá Mejor a Tus Obras: Esto variará dependiendo del medio particular con el que trabajes. Por ejemplo, si tu obra es bidimensional y no demasiado grande, puedes incluir muestras originales o impresiones a color, o podrías elegir diapositivas o transparencias de tus obras tridimensionales.
  • Organiza tu Portafolio para el Éxito: Todo tu trabajo debe presentarse de manera limpia y simple, de manera que sea fácil seguirla por quien lleva a cabo la revisión. Cada pieza debe estar etiquetada, con título, medio, notas (como si es un dibujo cronometrado, o pleinarista), y tu nombre e información de contacto. Además, coloca tus documentos escritos estratégicamente de manera que el recipiente de portafolio pueda encontrarlos de manera rápida y sencilla.
  • Asegúrate de que tu portafolio sea adecuado para una amplia gama de audiencias. Recuerda que los distintos espectadores verán tu portafolio por diversos motivos, así que debes asegurarte de que tu portafolio contenga todos los distintos componentes. Por ejemplo, un vendedor de una galería estará interesado en las imágenes visuales, la lista de precios, y tu currículo, mientras que un escritor de arte querrá leer tus logros más importantes y un coleccionista querrá saber principalmente si hay algo disponible para la compra. Asegúrate de que las piezas que incluyas sean personales, de que te promocionen como artista y de que generen interés en tu obra.
  • Presta Atención a los Requisitos Específicos: No tendrás oportunidad de sorprender a nadie con tu talento si tu portafolio no se ajusta a las instrucciones dadas por la institución a la cual lo estás enviando. Las distintas galerías, escuelas y organizaciones tendrán expectativas particulares respecto al contenido de tu portafolio, así que asegúrate de enviarlo de acuerdo a los parámetros especificados.
  • Haz Un Portafolio Único y Accesible: Por encima de todo, tu portafolio debe representarte, pero es importante balancear esto con cierto nivel de profesionalismo. Por ejemplo, no uses colores o patrones llamativos que desvíen la atención de las piezas dentro de tu portafolio. Debes elegir los fondos de manera que realcen tus obras sin hacer que pasen a un segundo plano. De manera similar, apégate a formatos de currículos fáciles de leer. Demasiada creatividad en esta área solamente logrará distraer al lector de tu experiencia y logros.
  • Prepara un portafolio dual. Tu trabajo como artista (más allá de la creación de tu trabajo) es hacer que tu arte sea accesible para cualquier persona interesada. Aunque es fundamental tener una copia en físico, es bien idea también crear un portafolio en línea adicional, preferiblemente en una página web que sea fácil de encontrar y de usar. Las cosas que debes tener en mente respecto a tu portafolio digital son: las imágenes deben estar en formato JPEG; las imágenes deben ser compatibles con PC y con Mac; las imágenes deben tener un tamaño de alrededor de 600 píxeles para asegurarte de que toda la obra podrá observarse en un monitor de casi cualquier tamaño; y los archivos de imágenes deben tener nombres lógicos y consistentes.
  • Mantén tu portafolio actualizado. Cada vez que creas una nueva obra, participas en otra exhibición o recibes un premio, esto debe añadirse a tu portafolio profesional. Esto le hará saber al representante de la galería que tu trabajo es oportuno, que estás activo dentro del mundo del arte y que produces obras continuamente.


Jane Coco Cowles Doors de Mcdougal, 2013, Impresión Digital en Tabla de Ultra Foam
Jane Coco Cowles, Doors de Mcdougal, 2013, Impresión Digital en Tabla de Ultra Foam

Un portafolio artístico profesional de verdad puede abrirte muchas puertas, permitiéndote compartir tu trabajo de manera efectiva y llamando la atención de las galerías y coleccionistas. Tener un portafolio poderoso puede ayudarte a asegurarte de que tu obra reciba la atención y exposición que merece para el progreso de tu carrera artística.